El polvo de hoy
Esta mañana fui a su casa bien temprano, no teníamos mucho tiempo pues ibamos a salir, así que fue bastante rápido y delicioso.
Comenzamos acariciándonos, besandonos y comiéndonos con una mirada que delataba deseo y obsesión.
Le dije que hoy era su día, le obedecería en todo, haríamos todo y sólo lo que el pidiese.
Se bajó el pantalón y me pidió que se la chupase, comencé a lamerla y a llenarla de saliva de abajo a arriba, me la metí dulcemente en mi boca y sentí el placer que le estaba proporcionando. Me encantó chupársela, disfrute con cada lamida que le dí.
Me desnudé y me subí encima pues quería gozar del placer tanto como él. Apenas pude cabalgarlo, no aguantaba el movimiento de su puta y se iba a correr. Me acostó y me folló un segundo más antes de correrse en mi cara y en mi boca mayormente.
Se limpió los dedos y empezó a masturbarme a la vez que me comía el coño, yo estaba más cachonda que nunca, había dejado su leche en mi cuerpo y en mi boca y eso hacía que me sintiese más guarra.
Saboreé su leche y le pedí que hiciese presión en mi culo mientras seguía masturbandome el coño, luego le pedí que metiese un dedito en mi ano y así lo hizo.
Tenía tres dedos dentro de mi coño, su dedo gordo en mi clitorís empapado y un dedo en mi culo. Lo estaba gozando como nunca, me escupió en la boca y le pedí más po el culo, metió otro dedo.
Sentía un placer inmenso llenandome completamente así que, al poco tiempo, llegó el deseado orgasmo de su guarrita.

Ninfa dijo
Leyéndote, que por cierto, me encanta hacerlo, ese orgasmo con sus dedos me recordaba algo que em enseño alguién hace tiempo, se llama hacer una "mariposa", es increible, investígalo.
Un beso de Ninfa
1 Marzo 2006 | 07:00 PM