Esta mañana fui a su casa bien temprano, no teníamos mucho tiempo pues ibamos a salir, así que fue bastante rápido y delicioso.
Comenzamos acariciándonos, besandonos y comiéndonos con una mirada que delataba deseo y obsesión.
Le dije que hoy era su día, le obedecería en todo, haríamos todo y sólo lo que el pidiese.
Se bajó el pantalón y me pidió que se la chupase, comencé a lamerla y a llenarla de saliva de abajo a arriba, me la metí dulcemente en mi boca y sentí el placer que le estaba proporcionando. Me encantó chupársela, disfrute con cada lamida que le dí.
Me desnudé y me subí encima pues quería gozar del placer tanto como él. Apenas pude cabalgarlo, no aguantaba el movimiento de su puta y se iba a correr. Me acostó y me folló un segundo más antes de correrse en mi cara y en mi boca mayormente.
Se limpió los dedos y empezó a masturbarme a la vez que me comía el coño, yo estaba más cachonda que nunca, había dejado su leche en mi cuerpo y en mi boca y eso hacía que me sintiese más guarra.
Saboreé su leche y le pedí que hiciese presión en mi culo mientras seguía masturbandome el coño, luego le pedí que metiese un dedito en mi ano y así lo hizo.
Tenía tres dedos dentro de mi coño, su dedo gordo en mi clitorís empapado y un dedo en mi culo. Lo estaba gozando como nunca, me escupió en la boca y le pedí más po el culo, metió otro dedo.
Sentía un placer inmenso llenandome completamente así que, al poco tiempo, llegó el deseado orgasmo de su guarrita.